domingo, 28 de julio de 2013

PUEBLOS ORIGINARIOS SE NIEGAN A SER DESPLAZADOS


  Hace dos días culminó en Caracas el V Congreso Bolivariano Indoamérica Joven, con la participación de representantes de 14 países. Se concretaron 27 acuerdos en defensa de los derechos de los pueblos originarios y proliferaron los discursos. El Vicepresidente Ejecutivo de Venezuela, Sr. Jorge Arreaza, se refirió al empoderamiento de los pueblos indígenas, promovido por el fallecido Presidente Chávez,  y se acordó impulsar la justa demarcación territorial tan largo tiempo postergada.

   Coincide esta celebración con los primeros cien días de gobierno del Presidente Nicolás Maduro, ocasión propicia para reproducir aquí una carta a él dirigida en abril pasado por el Profesor Esteban Emilio Mosonyi, aliado de los indígenas, antropólogo y doctor en Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela, Profesor Titular de Lingúistica y Antropología, conocedor de más de 70 lenguas indígenas, autor de numerosas obras relacionadas, en cuya trayectoria huelga detenernos. Valga, sin embargo, recordar que hace menos de cuatro años (octubre de 2009) el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información rindió a él y a su fallecido hermano Jorge Mosonyi (también antropólogo) un reconocimiento en el Centro de Diversidad Cultural, en Caracas, acto en el cual el referido Ministerio destacó:  Este homenaje no es para un brujo que ha extraído de la intuición el saber sino para un soldado, un verdadero guardián de la lingüística de los pueblos originarios en nuestro territorio y en muchos más. Lo mismo se aplica a su hermano Jorge Carlos, fallecido hace menos de dos meses”.

   Con esta cita queremos significar que el autor de la carta aquí reproducida no es ni ha sido un adversario del actual gobierno, y menos un crítico político por vocación. Desconocemos si el Presidente Maduro le concedió audiencia o ha dado respuesta a su comunicación pública. Al contribuir a difundirla deseamos expresar que los criterios allí expuestos deben ser tomados en cuenta y analizados con atención,  pues no provienen de ningún brujo, sino de alguien conocedor del tema tratado.
 
 
Prof. Esteban Emilio Mosonyi
Carta Pública al Presidente Nicolás Maduro
del Antropólogo y Profesor
Esteban Emilio Mosonyi
               
Caracas, 8 de abril de 2013
Excelentísimo Sr. Nicolás Maduro Moros
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela
Al saludarle con todo mi respeto y consideración, comienzo diciendo que me ha costado algún tiempo decidirme a escribirle esta carta, ante la complejidad de la situación que le voy a plantear y lo difícil que resulta esperar una respuesta favorable de alguien que personifica el poder máximo en un Estado, cuando uno deja de recurrir a los canales convencionales. No obstante, tomé la determinación de hacerlo, impulsado inicialmente por la persecución y acoso a que está sometido un gran luchador social, el Profesor Universitario Lusbi Portillo, amigo de larga data que ha dedicado casi treinta (30) años de su vida productiva a la defensa irrestricta de los pueblos indígenas del estado Zulia, y de modo muy especial a los yukpa, hoy sometidos a un injusto despojo de sus tierras y violación de su hermosa y riquísima cultura tradicional.
Mucha gente tiene conocimiento de mi hoja de vida, convalidada por realizaciones y logros en favor de los pueblos indígenas y minorizados de Venezuela y del Mundo; mis esfuerzos durante largos decenios por impulsar la sociodiversidad, el pluralismo cultural y lingüístico, una interculturalidad dialogante; la búsqueda de un equilibrio sostenible de las sociedades humanas entre sí, así como entre el Ser Humano, el Planeta Tierra y el Cosmos que nos alberga a todos por igual. Afortunadamente estos principios están consagrados en la Constitución Bolivariana y ocupan un lugar privilegiado en nuestra legislación y en Convenios Internacionales firmados por la República. Hoy no podemos aspirar a una transformación integral de nuestras formas de vida en la Tierra, ignorando en “Buen Vivir” de los pueblos amerindios ni el “Ubuntu” de los pueblos africanos.
Cuando ocurrió en fecha reciente el monstruoso asesinato del heroico Cacique yukpa Sabino Romero Izarra –nuestro Segundo Guaicaipuro de estirpe caribe– a manos de unos sicarios contratados, muchos creíamos que tanto el Gobierno como la Sociedad Venezolana se harían una profunda autocrítica y aplicarían los correctivos necesarios frente a esa tragedia. Volvimos a equivocarnos porque el ensañamiento con la familia de Sabino continúa, al igual que el maltrato contra el pueblo yukpa y, por extensión, a los demás pueblos indígenas del país. Así lo demuestran los gigantescos planes y proyectos institucionales, producto de un desarrollismo insostenible e insustentable que ha venido postergando incluso la justa demarcación de las tierras indígenas, contrariando de esa manera las prioridades establecidas en la Constitución Bolivariana.
Ahora para colmo, los mejores aliados del pueblo yukpa, y en primer término el Profesor Lusbi Portillo, se ven sometidos a injustas y revanchistas acusaciones e imputaciones judiciales, con el presunto objetivo de poner fin a la resistencia indígena, obligando a las comunidades y pueblos originarios a renunciar a sus culturas y organizaciones propias, para conformarse con modelos de convivencia impuestos a partir de esquemas eurocéntricos y occidentalizados, aunque lleven el sobrenombre de socialistas.
Esta camisa de fuerza obedece, a su vez, a compromisos económicos y políticos que en los últimos años ha venido adquiriendo el Estado venezolano, abriéndose al extractivismo y a la minería legal indiscriminada hasta en las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial; a la creación de obras de impacto desproporcionado para los frágiles ecosistemas donde se las pretende ejecutar; a la construcción de ciudades y vías de comunicación que prontamente desplazarían, con certeza, a sus pobladores indígenas, afrodescendientes y campesinos actuales. Igualmente crearían enormes focos de contaminación, con la secuela de contribuir al cambio climático, a la degeneración y pérdida de las últimas fuentes hídricas: en un Planeta condenado a morir de polución, hambre, sed, asfixia y enfermedades, debido a la avidez, desenfreno y faraonismo irresponsables de un modelo suicida de crecimiento, que tuvo su cuna en el capitalismo pero adquiere cada día más adeptos y adictos en países que se proclaman progresistas y hasta socialistas.
Sin violentar la modestia ínsita en cada ser humano, creo contar con la autoridad moral y la solvencia ética necesarias para solicitar respetuosamente el cese inmediato de la inicua persecución al Maestro Lusbi Portillo y otros aliados de la causa indígena y ambiental; un trato justo y equitativo para los pueblos indígenas, sus organizaciones e integrantes a través de nuestra vasta geografía; la pronta y eficiente demarcación de las tierras indígenas, ahora felizmente reiniciada por las Instituciones de la República, la cual de ningún modo significa un peligro o merma para la Soberanía Nacional; la aplicación concreta de toda nuestra normativa pluriétnica e intercultural; así como la revisión profunda y sincera de los trillados paradigmas decimonónicos de desarrollo geocida: en razón de sus indefendibles componentes económicos, geopolíticos y militares, que en varias partes del Mundo nos están llevando a una nueva conflagración mundial, acompañada esta vez de un irreversible holocausto ecológico.
No me siento ni seré nunca un fundamentalista fanático de causa alguna ni pretendo sobreponer los intereses de los pueblos tradicionales a los del resto de la humanidad. Lo que quiero y aspiro conseguir a todo trance es el diálogo intra e intercultural, el intercambio de criterios científicos y políticos, la interacción inteligente y sustentada en argumentos válidos, que nos permitan llegar a fórmulas consensuadas lo más rápidamente posible, antes que los daños sean irremediables.
Tampoco se trata de idealizar a ninguno de los actores sociales involucrados. Sabemos, por ejemplo, que existen indígenas que se dedican a la minería artesanal declarada ilegal. Pero no es menos cierto que el propio Estado venezolano pecó por grave omisión al no perfeccionar ni ejecutar la excelente iniciativa de la reconversión minera, destinada a obtener para los pequeños mineros clandestinos su inserción económica y social mediante otras actividades como, por ejemplo, la agricultura, la artesanía y el ecoturismo bien reglamentado. Mas por encima de cualquier consideración, no hay pretexto válido para que algunos jueces y fiscales –entre otros funcionarios, magistrados y autoridades tanto civiles como militares– violenten y desconozcan los derechos constitucionales de ningún pueblo indígena.
Por estos y otros motivos a veces difíciles de resumir en una breve exposición, pero no menos contundentes en sus líneas generales, al exigir el respeto a los derechos constitucionales del Profesor Portillo también le pido, Señor Presidente, una nueva y más consciente política indígena y ambiental. Somos muchos quienes solicitamos la MORATORIA impostergable para el conjunto de los Planes de Desarrollo de la Nación, su revisión exhaustiva con la consulta y colaboración permanentes de los protagonistas más compenetrados con dicha problemática, y la consiguiente elaboración colectiva de un nuevo paradigma societario ecohumanista que garantice la integridad y soberanía ecológicas de la Patria, como condición obligatoria para la Salvación del Planeta.
Señor Presidente: Dios y la Patria se lo agradecerán. También sería una forma póstuma de honrar la memoria del Presidente Chávez, quien reconoció gallardamente los derechos y apoyó la lucha de los pueblos indígenas y afrodescendientes por su propia liberación, de la cual el pueblo yukpa constituye un claro ejemplo.
Consignaré en seguida las siguientes propuestas de necesaria ejecución inmediata:
1.       Cese definitivo del acoso y cerco judicial al Profesor Lusbi Portillo y a las organizaciones Homo et Natura y Provea, así como del permanente hostigamiento a los pueblos indígenas yukpa y pemón, entre otros.
2.       Continuidad y eficiencia en la demarcación de las tierras indígenas, según lo consagrado en la Constitución Bolivariana y en la legislación indígena vigente.
3.       Una investigación profunda y exhaustiva para determinar la identidad de los autores materiales e intelectuales del asesinato de Sabino Romero Izarra, de su señor padre José Manuel Romero y del resto de los mártires yukpa que fueron sacrificados en defensa de sus tierras y su cultura.
4.       Una Moratoria para el conjunto de los Planes de la Nación que impliquen posibles daños humanos y ambientales, así como su revisión y paralización donde corresponda, por tratarse de actividades que representan un peligro para nuestra integridad y soberanía ecológicas.
Finalmente, le solicito con el mayor respeto, Señor Presidente, una audiencia a la mayor brevedad que sus obligaciones y compromisos permitan, a donde acudiría en compañía de mis asesores, especialmente aquellos integrantes del Colegio de Sociólogos y Antropólogos, Institución que me honro en presidir.
Agradeciéndole de antemano la atención prestada a estos planteamientos, me despido de Usted con los mejores deseos y expectativas.
Dr. Esteban Emilio Mosonyi.
Cédula de Identidad: 1.728.557
e-mail: e-emosonyi@hotmail.com
 
 


 
 
 
 

sábado, 27 de julio de 2013

¡R E P U D I E M O S L A T O R T U R A!


 

 

En el homenaje a Jorge Rodríguez, en el trigésimo séptimo aniversario de su asesinato, el Presidente Maduro fustigó las prácticas criminales del puntofijismo.  Ha debido fustigar con igual dureza a los militares que acaban de causar la muerte por torturas al cabo Diosny Guinand, en la parroquia de Macarao (Caracas), y a Reny Adolfo Suárez, en el Táchira, jóvenes ambos de 24 años de edad.
    Entrevistamos a Jorge Rodríguez en marzo de 1975, dieciseis meses antes de su muerte, a propósito de la unidad -que entonces creíamos posible- del movimiento revolucionario.

   Nos recibió en la sede de la Liga Socialista, en Catia, organización de la cual era Secretario General. La entrevista era para el semanario Qué Hacer, cuyo Consejo Directivo integrábamos. Algo muy significativo dijo Jorge en aquella ocasión:

   -Conviene señalar que las distintas agrupaciones políticas surgidas a raíz de la división de los partidos de izquierda en Venezuela (PCV, MIR, etc.) no han desarrollado una confrontación ideológica que permita ubicar las coincidencias e identificar en qué consisten las divergencias. Ello ha impedido que las divergencias se procesen en forma acertada y se afiancen las coincidencias.

   -La principal divergencia en el plano táctico podría ser la no precisión objetiva de la correlación de fuerzas existente en el país (…) Por otra parte, la lucha por la hegemonía del movimiento revolucionario suele confundirse con pugnas intergrupales, preñadas de sectarismo e irracionalismo que impiden a los militantes unir sus esfuerzos en torno a problemas comunes (…) De allí la existencia de un movimiento revolucionario débil y disperso, con muy escasos vínculos con la clase obrera.

   Hoy, a treinta y siete años de su asesinato, podemos decir que tales pugnas y desacuerdos, unidas a la ausencia absoluta de discusión teórica y de un trabajo perseverante en el seno del pueblo, han prevalecido desde entonces en Venezuela hasta desembocar en confusas amalgamas definitorias que abarcan desde Jesucristo hasta Bolívar y más acá…

   Detenido en extrañas circunstancias, Jorge Rodríguez es conducido a los sótanos de la Disip, cinco meses después del secuestro del industrial W.Niehous por un grupo de “Comandos Revolucionarios”, en la operación Argimiro Gabaldón. ¿Por qué el zarpazo policial hacia alguien que actuaba abiertamente, en escenario legal? ¿Cuáles intríngulis encierran estos hechos? Las veredas de la historia habrán de ser desbrozadas.

   Sólo  dos  días después de su detención  el Ministerio del Interior presidido por Octavio Lepage  anuncia  su   muerte   “a causa de un infarto”.  La autopsia –cuya copia reposa en nuestro poder- revelará la siniestra verdad: desprendimiento de vísceras, hemorragia interna… Mediante crueles torturas, la democracia -¿representativa de qué?- había segado  la vida del joven dirigente político, a sus 34 años de edad.

   Ayer se le rindió homenaje en el Cementerio General del Sur. El Presidente Nicolás Maduro y otros altos representantes del gobierno nacional estuvieron presentes. Al fustigar las prácticas criminales de los gobiernos de la IV República, el Primer Magistrado pidió a las autoridades policiales de hoy buscar “un punto de equilibrio”, pues “a veces se pasan en la aplicación de medidas correctivas”.

    Más que un ínfimo punto de equilibrio, el Presidente Maduro ha debido fustigar con igual dureza a los autores de la muerte del cabo Diosny Guinand, de 24 años de edad, torturado durante más de 48 horas por integrantes del Grupo de Acciones Especiales (GAE) del Comando de la Guardia Nacional Bolivariana en Macarao. Luego de causar el deceso por asfixia mecánica, los autores del crimen dejaron el cadáver en el lecho de una quebrada desde el 30 de junio hasta el sábado 6 de julio actual, procediendo después a enterrarlo sigilosamente en una cancha de tiro de la zona. A los familiares del joven –quien desde hace año y medio se había alistado en el GAE y deja una hija de cuatro años- hicieron llegar la noticia de que Diosny había desertado.

Este hecho conmueve a la sociedad venezolana al igual que el ocurrido el día nueve del presente  mes en el Táchira, cuando otro joven, también de 24 años, Reny Adolfo Suárez, murió a causa de torturas infligidas por funcionarios del Ejército Bolivariano de Venezuela, destacados en el Fuerte Morotuto, en el marco del Plan “Patria Segura”. La acción se produjo cuando los militares encontraron un depósito clandestino de combustible y atribuyeron el comercio ilegal a jóvenes presentes en el lugar. Según información de testigos, los militares procedieron a amordazar a los jóvenes, les golpearon con una manguera, les rociaron gasolina y los expusieron al sol. A Suárez le obligaron a ingerir combustible y cuando su estado ya era deplorable le condujeron a un centro asistencial de La Fría, donde llegó sin signos vitales. Según el médico de guardia –informó la prensa lugareña- la muerte se debió a quemaduras de tercer grado originadas por gasolina, además de ingesta de la misma.

   Hechos como éstos –y no son los únicos durante el presente gobierno- merecen el más contundente repudio de la sociedad venezolana y del mundo, al igual que el asesinato de Jorge Rodríguez y tantos otros cometidos en décadas pasadas.

jueves, 27 de junio de 2013

Cuando la historia se silencia...



   Desde junio de 2011 comenzó a circular en Venezuela la publicación “Independencia 200”, elaborada por investigadores de organismos estatales con propósitos -según sus promotores-  “pedagógicos” y de “enaltecer la venezolanidad y su historia”.
 
   Hoy 27 de junio, cuando se celebra en el país el Día del Periodista en conmemoración de la aparición del periódico patriota El Correo del Orinoco  (1818), conviene resaltar la importancia de la objetividad, particularmente si se pretende cumplir objetivos pedagógicos. Veamos cómo tales enunciados suelen divorciarse de la práctica:


Carta a Independencia 200                                        25/01/|12
Compatriotas:
    
     Tengo frente a mí el número 167 de su publicación, correspondiente a 1977, año en el cual fui reseñada en la cárcel de Tocuyito como reo ”por haber cometido el DELITO DE REBELION MILITAR”. Al comparecer ante el Consejo de Guerra (en San Bernardino), donde se me citó luego de innumerables allanamientos domiciliarios por parte de la tenebrosa Disip, sin otra explicación que la de acusarme de estar incursa en el mencionado “delito”, se convocó a los cuerpos represivos (Disip, Guardia Nacional) para que me trasladasen -como peligrosa delincuente- a la sede del Cuartel San Carlos, desde donde, luego de minuciosa requisa, se me condujo -con desproporcionada custodia militar- a la cárcel de Tocuyito.




 Ocurrieron estos hechos durante el primer mandato del Presidente Carlos Andrés Pérez, cuando representantes del puntofijismo se jactaban de alzar las banderas de la democracia.

- ¿Mi delito?

-Ser autora de un reportaje sobre la fuga de presos políticos de la carcel de La Pica, a quienes entrevisté en las montañas de Oriente, corriendo todos los riesgos que en aquel momento entrañaba la labor periodística enfrentada a un gobierno antipopular, represivo y entreguista. Al siguiente día de mi reclusión en Tocuyito llegó Doris Francia, entonces directora del semanario Ruptura, en cuyas páginas había salido un artículo suyo titulado “Los presos de la pica conquistan su libertad”. Se trató de un juicio conjunto (ambas figurábamos en el mismo expediente), donde se nos cobraba nuestra militancia revolucionaria de larga data.

   A Doris se le acusó de “instigación a la rebelión militar”, mientras la suscrita -a juicio del gobierno- pasó a ser una rebelada militar, como cualquier soldado. Un juicio insólito, carente de toda justificación legal. Doris, no colegiada ni miembro del SNTP, hubo de pagar las peores consecuencias (permaneciendo más de un año en Tocuyito), pues su artículo había sido publicado en Ruptura, periódico a todas luces vinculado con la gente de Douglas Bravo. En cambio, el reportaje de quien esto escribe  fue publicado en la prensa burguesa (revista Élite), de la cadena Capriles, quienes en ningún momento dieron la cara ni enviaron saludo alguno a las celdas de Tocuyito. Gracias a la solidaridad de colegas, militantes y estudiantes, quienes inundaron con “pintas” los muros de ciudades y poblados, y a las gestiones del CNP y SNTP, pude recobrar la libertad en menos de dos meses.
Obvia decir que los Capriles se aprovecharon de mi circunstancia política para ofrecerme remuneración de hambre, como colaboradora free lance (a fin de evadir toda responsabilidad gremial), precisamente cuando necesitaba que en publicaciones periodísticas se hiciese presente mi nombre, al cual el gobierno se empeñaba en vincular con las guerrillas. Conocedores de tal situación, los camaradas chinos me invitaron a trabajar en la Agencia de Noticias Xinhua, donde permanecí varios años.

-¿A qué viene esta historia?

-A que son trazos de nuestro pasado reciente, los cuales no deben silenciarse. Como comunicadora social y luchadora por la transformación auténtica de nuestra realidad, considero un deber instar a ustedes, compatriotas de INDEPENDENCIA 200, a no silenciar u omitir hechos que deben ser expuestos a la luz pública, sin mutilaciones, a fin de que sea el pueblo el árbitro implacable.
No importa quién haya sido sometido o sometida a juicio por REBELION MILITAR. En este caso lo importante no es el quién sino el qué. Y ustedes han silenciado algo tan grave como el caso de que POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA DE VENEZUELA UN PERIODISTA HAYA SIDO ACUSADO DE REBELION MILITAR POR EL SÓLO HECHO DE INFORMAR. Este hecho tuvo repercusión internacional. Y ustedes lo silencian, mencionando sólo una parte del juicio (el de “instigaicón a la rebelión militar”), quizás con el único propósito de silenciar un nombre. Ello, compatriotas, NO ES OBJETIVIDAD PERIODISTICA, NO ES PEDAGÓGICO NI SE AJUSTA A LA VERDAD HISTÓRICA.
   Con la autoridad que me confieren más de cincuenta años de ejercicio periodístico de combate, y largas décadas como luchadora por transformar nuestra realidad social, les invito a mantener la objetividad periodística, estrechamente ligada a la ética profesional, si en verdad pretenden hacer un periodismo digno.
 
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El silencio ha sido la respuesta a esta carta.
 
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domingo, 26 de mayo de 2013

S E M B L A N Z A S

El viejo roble

Bajo la sombra de un joven naranjo
tranquilo duermes.
Desde la sombra de un joven naranjo
tu presencia fluye.
Lejos, muy lejos, en el lugar
donde el sol ha vencido las sombras
alguien te recuerda
y tu bondad silenciosa se esparce
más allá de los mares,
más allá de infinitas montañas y océanos,
más allá de todas las fronteras
inventadas por el hombre
e inunda mi espíritu de compañía.
Aquí, donde las batallas aún no han concluido,
donde se han derribado tenebrosas montañas,
llega tu voz mezclada con la de los arroyos
cristalinos y puros de mi infancia.
Y su rumor no es distinto de estos otros:
de los que emergen de la montaña Hu Mei
e hilvanan un canto transparente
tendiendo un puente inmenso hacia nuevos combates.
Beijing, mayo 26 de 1980
(En homenaje a Don Felipe Barreto, mi padre, nacido en Santiago (Edo. Trujillo) el 26 de mayo de 1893)
      

Formado en un hogar de medianos agricultores en las montañas trujillanas, Felipe Barreto aprendió en la escuela lugareña hasta que, avanzada la adolescencia, el maestro le dijo: "Ya no tengo nada más que enseñarte".
Cambió entonces el joven Felipe Antonio su cartapacio de libros y cuadernos por una mochila llena de provisiones y, en un brioso caballo, se alejó de los lares paternos. Sus vivencias y aventuras en aquellos primeros años del vigésimo siglo forman parte de su reservado mundo interior, pues no era fácil que Don Felipe soltara prenda cuando de sus secretos se trataba.
Al finalizar la tercera década del siglo le encontramos como administrador o capataz de la hacienda "Los Limones", un bello paraje del entonces municipio San Cristóbal de Torondoy (Mérida), propiedad de una joven viuda, la Sra. Herminia Higuera. ¿Cómo fue a dar a este apartado lugar, circundado de montañas, serpenteado de frondosos bucares que sombreaban las plantaciones de café y tendían una alfombra rojiza en los caminos? Fue siempre éste uno de sus misterios.
¿Cuánto tiempo transcurrió desde su salida de Santiago hasta llegar a Jajó y convertirse en edecán del General Juan Bautista Araujo, hijo del "León de los Andes? ¿En cuáles misiones encomendadas por este adversario del General Juan Vicente Gómez participó el joven Felipe Barreto? Son secretos de la historia, sellados por el honor de un andino inflexible. Gran admirador del valor individual, Felipe Barreto desafiaba el temor y menospreciaba toda actitud pusilánime. Su palabra era un documento.
Las circunstancias quisieron que en aquel pequeño pueblo de San Cristóbal de Torondoy se cobijase, procedente de Jajó, la familia Miliani Araujo. Apenas llegaron, el joven Felipe fue flechado por su hija mayor, Camila, nieta del "León de los Andes". Con ella contrajo matrimonio en abril de 1929.

 
Once hijos nacieron de esa unión, uno fallecido en la primera infancia. Los otros diez forjados en medio de una recia contradicción de clase: la aristocrática Doña Camila pugnando por hacer de sus hijos -sobre todo de las mujeres- niños "de buena familia", distantes de la "gente de la orilla" y de los campesinos, y Don Felipe, de raigambre popular, buscando siempre un parentesco con la doméstica de turno procedente de sus lares nativos. Les unía una preocupación común: la educación de sus hijos, sin distingo de género. De allí que emigraran primero a Valera y luego a Caracas.
Ambos asumieron con entereza la militancia de sus hijos e hijas. Doña Camila no dejaba de rezongar después de cada allanamiento, rezando para que su prole abandonara el comunismo, pero enfrentándose a los cuerpos policiales cuando éstos se presentaban, arengándolos y negándose a suministrar cualquier detalle informativo. Don Felipe con una actitud firme, de reto. Durante uno de los allanamientos cotidianos, un policía mostró su identificación donde se leía el apellido Briceño. "No será de los Briceño de mi tierra -dijo Don Felipe- porque de allá no han salido esbirros".

Antes  de instalar a su familia en Caracas, estando presente en casa de una  de  sus  hijas  durante un  allanamiento  en búsqueda de su hijo Bertilio -dirigente de la huelga del Liceo Fermín Toro-, Don Felipe fue conducido a los calabozos de la Seguridad Nacional,donde permaneció varios días. Estuvo incomunicado. De allí salió con mayor reciedumbre.
Su ánimo no se doblegó ante las contínuas persecuciones, allanamientos, muerte y ausencia de sus hijos.
Falleció en Caracas, el 28 de agosto de 1978, a la edad de 85 años.

miércoles, 22 de mayo de 2013

La antihistoria en la palestra


Para Guillermo Morón, los siglos de colonización española constituyen "el fundamento de nuestra razón de ser como pueblo "


     Que un impenitente renegado de las raíces venezolanas se permita invocar el artículo 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela para reivindicar los derechos de un pueblo en el cual no cree, es algo que no puede tener cabida en un país que ha sabido vencer las sombras y donde hasta en los más apartados rincones se sabe quién es quien.

   A ningún venezolano que haya pasado por la escuela primaria le resulta desconocido el nombre de Guillermo Morón, autor de manuales escolares donde disfraza la ambición y codicia de la conquista afirmando que se trató de una “gran hazaña librada por la juventud popular de España para incorporar un mundo a la civilización cristiana”, y considera que “esa acción humana es el fundamento de nuestra razón de ser como pueblo”.

   Aún en nuestros días, el mismo autor niega la cultura autóctona de los pueblos de este continente, aseverando que todo rasgo de “cultura intelectual superior se debe  a que los moldes son europeos”.

   El término colonización no existe en sus malhadados textos. Desde la llegada del genovés Cristoforo  Colombo a los dilatados territorios de Abya Yala o Madre Tierra -luego denominados América debido a los mapas del navegante y cosmógrafo Amerigo Vespucci-  hasta culminada la guerra de independencia, lo que aquí existió, a juicio del docto Morón, fue un “Protectorado” español. ¡Loable protección la de esclavizar y  perpetrar durante siglos el más abominable etnocidio!   

   Si a algún lector de le ocurre hojear su Historia de Venezuela, recientemente reeditada, encontrará que no hubo época colonial en Venezuela, sino que fuimos provincias de la estructura política de España.

Eurocentrismo y exabruptos del apostólico caroreño

   Según sus propias palabras, fue por obra y gracia de su progenitora, quien “deseaba tener un doctor en casa”, que el  “católico, apostólico y caroreño” Guillermo Morón se doctoró en España y pasó en Europa los difíciles tiempos de la dictadura perezjimenista, reforzando su concepción eurocéntrica del mundo.

     Con tales bases enjuicia hoy la política venezolana. He aquí sus argumentos: el triunfo de Hugo Chávez en las elecciones de 1998 se debió  a que los partidos AD y Copei “se habían convertido en polvo y en chiripero”; el pueblo –inexistente para Morón- no jugó papel alguno en la votación sino que fueron  los ricos, la burguesía, las clases medias altas quienes decidieron el triunfo del barinés.

     Y como si no bastaran tales exabruptos, quien se considera “el primer doctor en Historia de Venezuela” pretende humillar a las familias venezolanas de origen campesino al señalar que  han calzado alpargatas. Su infortunada anécdota donde trata de reivindicar la memoria de su hermano mayor, “superintendente de educación escolar” durante toda la dictadura de Pérez Jiménez, es una cabal demostración no sólo de su concepción clasista y antipueblo, sino denigrante hacia la familia de quien fuera Presidente de Venezuela. Señala Morón: “El  papá de Chávez tenía una escuelita de tres grados. Él era un hombre del campo, que no pasaba de usar alpargatas, y la que barría la escuela era la mamá de Chávez. Mi hermano convirtió esa escuelita en una de seis grados, mientras que a la barrendera, que es hoy en día doña Elena de Chávez, la nombró bedel”  (La Razón, 05/04/2013).     


Su voz no reivindica al pueblo

     Invocar un artículo de la Constitución Nacional donde se establece la fidelidad del pueblo venezolano a la lucha por la independencia y la libertad le queda grande a quien desprecia sus propias raíces, niega la colonización practicada por los europeos y pretende justificar tal período de sujeción como una “necesidad de subsistencia” de aquellas sociedades que impulsaron la invasión. Le queda grande a quien permaneció en silencio y solazándose en Europa durante el período dictatorial, cuando  fueron menoscabados los derechos de los venezolanos. Y carece de toda fuerza y credibilidad una voz que califique de tiranía el gobierno de los últimos años en Venezuela, mientras rinde loas a la “democracia” de 1958-1998, cuyos atropellos, muertes y desapariciones forzadas son silenciados en su pretendida historia. 

     Es lamentable que se pretenda tomar como árbitro del debate político que hoy vive Venezuela a alguien cuyas opiniones representan la antihistoria y carecen absolutamente de validez para ser ofrecidas como guía u orientación ante la opinión pública. Nadie se llamará a engaño al leer las declaraciones de quien desprecia sus propias raíces y teje infundios amparándose en el manto de la historia.   

viernes, 15 de marzo de 2013

Las búsquedas y desencuentros del Comandante

   
  


Pausado, sin la fogosidad que más tarde caracterizaría su discurso, pero seguro en sus planteamientos es el Chávez invitado al foro en la redacción del semanario La Razón cuyo panel integramos en octubre de 1995.   
La prisión de Yare, lejos de aherrojar sus proyectos en un claustro de dos años, desde la rebelión de febrero, los echó a volar con un ímpetu que ya no se detendría. Así entró a la redacción acompañado del capitán Jesús Aguilarte Gámez –hoy fallecido- y del teniente coronel Miguel Madriz Bustamante. Llevaba ya dieciocho meses en libertad, desplegando su verbo de norte a sur de Venezuela. En un momento de elecciones regionales en el país, Chávez promueve la abstención activa bajo la consigna “Por ahora por ninguno”. Tal fórmula debió hacer arrugar el ceño a Aristóbulo Istúriz –entonces dirigente de la Causa R-, pues frustró su aspiración a ser reelecto como Alcalde de Caracas, dejándole expedito el terreno a Antonio Ledezma.
Hugo Chávez se declara no abstencionista pero insta a situarse en cada contexto histórico-político y traza como objetivo la preparación de condiciones para una Constituyente popular, de plenos poderes. La convocatoria a un referéndum para efectuar dicha Asamblea va a ser su primera decisión al acceder a la Presidencia.
 Con paliativos no se cura la gangrena
  -Planteamos la Constituyente –dice Chávez- no como una panacea que resuelva todos los problemas, sino como un proceso para refundar la patria, con la participación de los sectores mayoritarios. Hemos hablado de proceso nacional constituyente, pues nos encontramos en presencia de una gangrena política que está carcomiendo al país: corrupción, recesión, inflación, déficit fiscal, deuda externa, desempleo. Esto no se cura con paliativos.
  -Nuestra propuesta es constituir un Frente con fuerzas políticas, sociales, progresistas y revolucionarias que estén a favor de un cambio verdadero; una alianza no como la de Convergencia (del Dr.Rafael Caldera), formada por una unidad de retazos de intereses de partidos, sino una convocatoria en torno a un planteamiento de transformación social, económica y política. ¿Cómo evitar que este plan se quede en el reformismo, dejando intactas las estructuras del sistema imperante? Precisamente mediante la participación activa de los sectores populares, pues de lo que se trata aquí no es de conciliar. Los intereses del sector dominante que está montado en el poder: los“amos del valle”, la banca, son irreconciliables con los intereses del pueblo y con los intereses nacionales.
Los militares se niegan a ser utilizados como guardianes del infierno
Chávez cierra los puños y se enardece cuando se refiere a la situación militar y al malestar que reina en los cuarteles, sobre todo entre la joven oficialidad:
   -La situación militar no puede desligarse del contexto nacional. Como en todo el país, hay un fuerte descontento en el seno de las Fuerzas Armadas. Mientras en Venezuela no haya una transformación estructural habrá descontento en los cuarteles. Aquí hay corrientes militares de derecha, del mismo esquema dominante de los poderes establecidos, pero hay sectores patriotas, dentro de los que me incluyo. Los soldados patriotas no vamos a aceptar que se instale un gobierno militar despótico, de las élites, de derecha. Los militares se niegan a seguir siendo utilizados como guardianes del infierno, como gendarmes necesarios, como la reserva de un sistema corrompido para dominar al pueblo.
Proscrito de los medios
Durante su recorrido de un extremo a otro del país impulsando la creación de “consejos populares constituyentes”, una sórdida atmósfera de exclusión se cierne en su contra proveniente de los medios de comunicación, empeñados en difundir la idea de su “bajo perfil”.
- Si me preguntan dónde está Chávez en los medios de comunicación, en la mayoría de ellos Chávez no existe. La decisión tomada (desde las altas esferas oficiales) fue: vamos a presionar a la prensa para tratar de producir en la opinión pública ese efecto de bajo perfil. Ni estoy de alto ni de bajo perfil. Sigo recorriendo los caminos de Venezuela.
En aquellos tiempos de dificultades para el joven militar, el semanario La Razón le abrió sus páginas. “La columna patriota” de Hugo Chávez Frías apareció en dicho semanario desde el 12 de mayo de 1996 hasta su plena incorporación a la campaña electoral de 1998.
Paradójicamente, antes de transcurridos cinco años de aquel foro, una orden de captura va a ser librada contra el periodista Pablo López Ulacio, director deLa Razón, por negarse a comparecer ante un tribunal que interpuso demanda “por difamación” contra su periódico.
“Soy el primer preso de la V República” dijo López Ulacio al denunciar tal proceso como un juicio político atizado por Luis Miquilena, entonces hombre de confianza del gobierno de Chávez y socio de una empresa de seguros cuyo tráfico de influencias para obtener fabulosos contratos fue denunciado por La Razón.
Luego de sufrir arresto domiciliario, Pablo López se autoexilió en Costa Rica, pues jamás tuvo confianza en la imparcialidad de un tribunal que lo demandaba por denunciar hechos cuya veracidad hubo luego de demostrarse. 
No venía del cuartel con los ojos vendados
Lo que desconocía la mayor parte de los televidentes que se quedaron rumiando aquel “por ahora” del teniente coronel que encabezó la rebelión del 4 de Febrero es que sus propósitos estaban inspirados en un concepto surgido no precisamente en los cuarteles, sino en el seno del Partido Comunista de Venezuela a finales de los años 50: el de la revolución basada en una alianza cívico-militar. El término “bolivarianismo revolucionario” ya había sido acuñado por Douglas Bravo en el Frente Guerrillero Leonardo Chirino en 1964.
El Partido de la Revolución Venezolana (PRV), dirigido por Douglas, establece contacto con los más avanzados representantes de las Fuerzas Armadas Nacionales, creando células clandestinas en las distintas ramas del Ejército. Dentro de ese contexto ingresa Hugo Chávez a las filas del PRV, del cual ya era militante su hermano Adán. De Douglas Bravo recibirá la simiente de sus teorías sobre el bolivarianismo emparentado con Carlos Marx y del árbol de las tres raíces como base de la nación venezolana hacia una proyección de futuro.
        En muchas de sus posteriores intervenciones públicas Chávez va a recordar que “desde los años 70 se comenzó a impulsar la rebelión en el Ejército Nacional por medio del debate”.
Diez años antes de la asonada del 4 de Febrero nace el Ejército Bolivariano Revolucionario (EBR), el mismo día del juramento en el Samán de Güere:
  “Recuerdo aquel 17 de diciembre de 1982, allá en la querida Maracay. El Regimiento de Paracaidistas estaba en formación para conmemorar el Día de la Muerte del Libertador (…) Acosta Carlez nos invitó a trotar. Nos fuimos al Samán de Güere y lanzamos el juramento aquel. Esa misma tarde nació el Ejército Bolivariano Revolucionario. Éramos cuatro: Felipe Acosta Carlez, Jesús Uraneta Hernández, Raúl Isaías Baduel y este servidor” (Hugo Chávez -Cuentos del Arañero).
Precedido por la Alianza Revolucionaria de Militares Activos (ARMA) -creada en los años 70 y dirigida por Arias Cárdenas-, el EBR va a dar paso al Movimiento Bolivariano Revolucionario-200 (MBR-200), fundado el 24 de julio de 1983 en conmemoración del bicentenario del natalicio de Simón Bolívar. Es este movimiento el que impulsa la insurrección militar del   4 de Febrero y apoya posteriormente la asonada del 27 de noviembre. Luego se convertirá en el Movimiento V República (MVR), como instrumento electoral en 1998. 
Un hilo conductor despedazado el 4-F
 
Hasta febrero del 92 aquellas acciones parecían guiadas por un hilo conductor: el concepto de insurrección cívico-militar cuyo germen había sido sembrado en el seno de la joven oficialidad desde décadas atrás. ¿Qué ocurrió entonces el 4 de Febrero con los conjurados civiles? Sabido es que entre éstos figuraba en primer plano el PRV, además de la Causa R y, al final, Bandera Roja.
Según declaraciones recientes de Douglas Bravo, la acción insurreccional de febrero, cuya gestación comenzó en los años 80, fue adelantada por decisión de Chávez, con exclusión de dirigentes civiles y sin hacer entrega de armas al pueblo, como era lo acordado.
El profesor Nelson Sánchez, quien constituye una valiosa fuente por ser protagonista civil de las conjuras,  al referirse a la génesis política del 4-F ofrece datos de significación histórica:
“…el coronel Hugo Trejo, quien pertenecía a la Fuerza Aérea en el alzamiento del 58, propuso años después una unión cívico militar ´que acercara a las Fuerzas Armadas al pueblo´, acompañado por Douglas Bravo, quien contaba un liderazgo importante en la izquierda (…) Al ser retomado el proyecto cívico-militar, en 1976 se contactó con el oficial de aviación William Izarra, para asumir la organización de un proyecto unitario, destacando el Árbol de las 3 raíces (el pensamiento bolivariano, robinsoniano y zamorano) como bases fundamentales e incorporando temas como el indigenismo, el ecologismo (…)
“Hugo Chávez es contactado en 1980 por mi persona que para ese entonces me encontraba junto con el coronel Hugo Trejo en el frente militar de carrera para la rebelión cívico-militar, además era enlace con el grupo “Arma” y la Marina. Chávez creó en años anteriores dos movimientos: Comité de Militares Bolivarianos, Patrióticos y Revolucionarios y, un poco más tarde, el Ejército Revolucionario Bolivariano (…)
”La idea era instrumentar un golpe simultáneo de factores militares y civiles, a la vieja usanza de 1958, pero ante las intrigas y fugas de información que comprometían la asonada, Chávez y los comandantes del 4-F tuvieron que jugar posición adelantada y dar el madrugonazo aquel martes de 1992 (panorama.com.ve – 7/2/2013)
Kleber Ramírez, a quien los militares conjurados para la insurrección del 4-F habían confiado la delicada misión de redactar los decretos que serían promulgados al triunfar la rebelión, nos dice:

“(...) el 4F sorprendió al país y, en consecuencia, al movimiento popular; este se mantuvo inmóvil, paralizado, mientras digería la nueva situación, permitiendo, de esa manera que la derecha ilustrada tomara la iniciativa (...) La falta de orientación política y la debilidad ideológica del movimiento popular permitió que todo se desarrollara a favor de ellos (...)

"(...) En enero (1992) participé en una reunión con Hugo Chávez y con Arias Cárdenas; ahí se definió ese año para la acción, en un día del primer trimestre que ellos definirían posteriormente. No vi más a Arias Cárdenas. Con Hugo Chávez me vi el 20 de enero de 1992; tampoco lo volví a ver.

"(...) El 4F fue para mí sorpresivo; me enteré de la ación como a las 5:30 p.m., cuando no disponía ya de posibilidad alguna para resolver problemas de importancia, particularmente de comunicaciones (...)" (Kléber Ramírez Rojas (1937-1998), libro póstumo: Historia documental del 4 de Febrero, Edit.El perro y la Rana, 2012, pp. 29/30, 47 ) 

La historia juzgará los hechos. En aquel encuentro periodístico de 1995 perdimos la ocasión de abordar el tema. Quizás por no caer en indiscreciones o porque el protagonista del foro logró atraernos hacia su leitmotive del momento: la formación de un Frente Patriótico y la creación de condiciones para la Constituyente.
De la Constituyente al “Socialismo del siglo XXI”
El líder militar seguía en sus búsquedas. Al correr del tiempo se hizo evidente su imprecisión ideológica. De su paso por el PRV conservó la amalgama Bolívar-Marx y la génesis del árbol de las tres raíces, pero su inquieto temperamento le llevaba a otear otras savias.
Su encuentro en Argentina en 1994 con el sociólogo Norberto Ceresole va a imprimir un nuevo rumbo a su pensamiento, influencia que se afianzaría durante la posterior venida del argentino a Caracas. La visión del poder político en Ceresole, basada en la relación caudillo-ejército-pueblo y en la multipolaridad mediante la creación de polos de poder, en el plano internacional, para enfrentar la unipolaridad de Estados Unidos, fue asimilada por Chávez, quien refutó siempre el concepto de caudillismo.
Durante la última campaña electoral, en una rueda de prensa con medios nacionales y extranjeros en septiembre de 2012, la pregunta de un periodista de nombre Norberto suscitó una evocación en el Presidente Chávez. Estas fueron sus palabras:
"Me acuerdo de aquel argentino que vino aquí una vez y que le entraron pero bueno… al pobre; ya murió Norberto Ceresole”. Y agregó: “Él tenía algunas tesis que quizás uno no compartía del todo; hablaba de la necesidad del caudillo; yo nunca he creído que hace falta un caudillo: ni lo he sido ni pretendo serlo”
Se refirió Chávez en esa ocasión a la expulsión de Ceresole durante el mandato del Dr. Caldera en 1995. Quizás no le resultaba grato recordar que su otrora amigo Ceresole había sido por segunda vez expulsado de Venezuela durante su propio gobierno.
En entrevista con redactores de un diario venezolano, al preguntársele si era o había sido asesor del Presidente Chávez, dijo Ceresole en febrero de 1999:
"No… Yo soy amigo aquí en Venezuela de mucha gente; estuve acá y apoyo este proceso incondicionalmente" (Siete Días, El Nac., 28/02/1999)
Su expulsión del país, según analistas políticos, se atribuye a José Vicente Rangel y a Luis Miquilena. El mismo Ceresole declaró algunos años más tarde: 
   “Miquilena me ofreció un dinero. Me da un dinero que yo acepto (10 mil dólares). Él creía que con ese dinero yo iba a estar tranquilo. Miquilena compra mi salida y Urdaneta (Jesús, entonces Director de la Disip) me amenaza. Esa fue mi segunda expulsión de Venezuela”(Citado por Alberto Garrido en “Vida y muerte de Ceresole”, El Universal. 03/05/2005).

Hugo Chávez no negó nunca su amistad con Ceresole, a quien consideró un consultor. La influencia del argentino es indudable en el desarrollo de su proyecto de gobierno, aunque con reticencias “en algunas tesis que quizás uno no compartía del todo”. 
Antes de dar el salto al “socialismo del siglo XXI”, el Presidente Chávez demostró entusiasmo por una tercera vía, similar a la del británico Tony Blair. Algunos analistas atribuyeron este pasajero interés a los consejos de sus  decanos asesores Luis Miquilena y José Vicente Rangel, anclados a posiciones centristas del viejo sistema.
Como una estela de brevísimo destello esgrimió Chávez el Oráculo del Guerrero, opúsculo de otro argentino, Lucas Estrella, seguidor de las filosofías orientales. Definido como “un manual para vivir el día a día y tomar decisiones basadas en la figura del guerrero oriental y su filosofía contemplativa”, este compendio de fórmulas místicas de autoayuda sirvió de herramienta a nuestro Presidente, por fortuna durante poco tiempo.
De su contacto con Fidel Castro, cuya tutela se proyectará hasta su muerte, y con algunos intelectuales como Heinz Dieterich, el comandante Chávez fue conduciendo la nave de su pensamiento y acción hacia puertos donde  naufragios insalvables ya se habían anunciado, confundiendo el encallamiento con el hallazgo de un mar de felicidad. Esto le llevó a magnificar la revolución cubana, en proceso involutivo desde décadas atrás.
En septiembre de 2009, ante representantes de 52 partidos de izquierda reunidos en Caracas, el Presidente Chávez propuso, en un arranque de improvisación y entusiasmo, convocar la V Internacional Socialista:
“Creo que llegó la hora de que convoquemos la quinta Internacional. Yo me atrevo a convocarla”
Invitó a “crear una organización que reúna a todos los movimientos socialistas del planeta, para retomar iniciativas planteadas en anteriores ocasiones por pensadores revolucionarios”. E instó a constituir de inmediato comités preparatorios…
Aparte de aplausos de los asistentes, sus palabras volaron con el viento.
Sin embargo, tales arranques emotivos, muchas veces improvisados y sin asidero en la realidad, otras inspirados en lecturas o en el acontecer inmediato, unido a su carisma e incontenible locuacidad, despertaban la simpatía o la hilaridad de su auditorio hasta el punto de que no han faltado quienes le caractericen como “el líder del realismo mágico del continente”.
Si las Moiras se adelantaron a truncar sus planes, no escaparán sus hechos al juicio de la diosa Temis. Más allá de sus búsquedas queda lo indeleble, lo irrevocable, lo concreto. Tras una celosía trataremos de atisbar en una segunda parte, los yerros, los hallazgos, las quijotadas del desaparecido Comandante,  llorado hoy por su pueblo.
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